jueves, febrero 04, 2010

El regreso de un soldado

Por enésima vez digo que vuelvo a inmiscuirme en la opinión política a través de internet. Pero esta vez es definitiva.

Luego de mucho tiempo, y de que muchísima agua corriera por los ríos, he decidido ponerle fin a ese periodo sabático que me tomé y retomar esta trinchera de combate político. La decisión de apartar mis pensamientos de la Blogosfera no fue una cosa de caprichos, mucho menos de debilidades en mis convicciones revolucionarias, sino de circunstancias de la vida que te ponen a luchar tus propias batallas, distintas a las del colectivo.

Esas batallas involucraron cosas tanto positivas como negativas. De las negativas no quiero hablar, porque no hay motivos para hablar de las miserias de los seres humanos en este preciso momento, otras cosas nos convocan. De las positivas solo les diré que no es fácil formar un hogar, pero es grato ver los resultados, sobre todo cuando existe alguien que te ayuda, como lo hace mi esposa.

Hoy quiero decir que no hay nada que me impida volver a los ruedos de combates ideológicos, ya que he despejado el camino para ello. Sin embargo debo decir que me siento orgulloso que a la fecha, existan muchos camaradas que le pongan el pecho al proceso revolucionario. En un pasado, éramos pocos y la ausencia de al menos uno se hacía sentir, pero hoy somos muchísimos más, lo que no significa que una ausencia pase desapercibida.

Me alegra ver que aun muchos me recuerdan, y no estamos hablando de amigos o conocidos, sino de personas que hoy, al ver mi usuario de Twitter, me comienzan a saludar con afecto, pero a los cuales en su mayoría nunca había visto o sabido de ellos. Interpreto esto como un reconocimiento al esfuerzo que una vez hice y que ahora vuelvo a realizar, en nombre de la patria, porque la hora nos llama a estar rodilla en tierra y mirada firme en el horizonte (a través del fusil de las ideas), para afrontar los nuevos escenarios que se nos presentan.

Cuenten todos con este soldado, porque solo eso es lo que soy, dado que esta revolución solo tiene un comandante: Hugo Rafael Chávez Frías, y sus tropas son el pueblo de Bolívar, que todos los días le echa bolas a este país por hacerlo mejor, a pesar de las circunstancias, el sabotaje (externo e interno) y ataque permanente de la derecha criolla que sigue empeñada de devolvernos a la época aquella donde solo los “preparados académicamente”, podían regir nuestros destinos.

Estoy seguro que dirán los escuálidos de mierda (sí, eso son y que me perdone la mierda por la comparación tan vulgar a la que la someto) “Este viene a hablar bien del gobierno, a jalarle bolas al tirano, seguro ya le están pagando”. Ante esto solo les voy a decir un par de güevonadas (si, les hablo con groserías, ¿algún problema?, si no les gusta no me lean): Mis reales me los gano yo trabajando por mi cuenta y SI voy a hablar bien de la revolución, aquí hay que jode vainas que decir positivas que está haciendo el comandante, y también criticare aquello que me parezca pero con sentido constructivo, no con el vacio mental al que ustedes acostumbran, en lo que lo único que hacen es hablar paja y mariquera y no proponen nada, porque no tienen prostituta idea de qué carajo es lo que quieren.

Patria Socialista o Plomo: ¡los joderemos!.

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