jueves, noviembre 02, 2006

El vicio antes que el progreso

Aun hoy hay un polvero alborotado por mi artículo anterior. Se ha diseminado por distintas vías, y ha generado la indignación debida, ver como Rosales y su comando de necios usan a unas infantes como medio de promoción de su campaña. Una persona por aquí, se quejo de mi enfoque al respecto, pero fueron como 50 personas que me conocen, quienes me dieron la razón (incluyendo opositores que no están con Burusas) y me hicieron referencia a casos similares en Coro, Barquisimeto, Valencia, etc. Y algunos intentaran buscar registro grafico. Aporrea por su parte, publicó mi artículo y al final de la noche, Mario Silva hizo referencia en el programa.

Pero lo que quiero tratar ahora es una demostración que tengo razón cuando digo que Rosales hará cualquier barbaridad, con el fin de conseguir los votos que al menos le garanticen que la derrota no le resultará tan humillante como señalan los pronósticos.

Leyendo Radioatake.net, una noticia me dejó estupefacto. Resulta que el candidato Burusas, se reunió con una serie de sujetos que toda la vida se han dedicado a las actividades hípicas, y les prometió que “sacaría las misiones de las instalaciones del Hipódromo La Rinconada y devolvería las transmisiones por radio y televisión de esta actividad”.

Es obvio que los sujetos mencionados, mostraron su alegría y sacaron una lista de exigencias que despeja un poco el panorama en cuanto a ver la calaña de los mismos. El denominado “Movimiento Hípico con Rosales”, señalaron que todas las oficinas en el Hipódromo están ocupadas con las Misiones que desde el coso capitalino benefician a las poblaciones cercanas, específicamente a la gente del sector Las Mayas.

Otra cosa que les incomoda a los “señores del hipismo” es que al maluco Gobierno de Chávez se le ocurrió construir la estación del Ferrocarril Ezequiel Zamora para que los habitantes de Valles del Tuy pudieran llegar rápido a Caracas, pero les quitó a ellos sus puestos de estacionamiento y los que quedaron ahora no son tan espaciosos como antes, y por lo tanto los obliga a rechazar al “reeeÉgimen”.

Algo más que les parece inaudito es que el Gobierno ocupe áreas adyacentes al Hipódromo para construir una sede de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Es posible que les moleste el ruido que pueden hacer los cerebros de miles de jóvenes en el proceso de aprendizaje y formación para el desarrollo del país y eso afecte el sueño de sus Potros en los establos, o en otro caso, la UBV puede con el procesamiento de ideas y conocimiento, generar una energía que sea negativa para el desarrollo muscular de los equinos, por lo tanto, como a Burusas la actividad cerebral le fue negada por la naturaleza, es el presidente que les parece más idóneo.

Lo mas arrecho de todo, es que Burusas les dio esperanzas de cumplir con esas exigencias, porque llegó al colmo de decir que movería la estación del Ferrocarril, porque eso no debería estar ahí. Creo que el Sr. Burusas no sabe que la estación del tren no es un remolque de Hamburguesas y Perros Calientes, sino una mega infraestructura que beneficia a miles de habitantes de Valles del Tuy, a miles de conductores que transitan por la Autopista Regional del Centro y permite el descongestionamiento del Área Metropolitana. Sin embargo, a Burusas eso le importa nada, sino el voto de unos 100 tipos que en realidad son los grandes señores que defenestraron al país mediante en INH.

Por su parte, el narrador Ali Khan, quien esta en lo de los caballos desde que Matusalén se compro su primer chivo, exigio que fueran repuestas las transmisiones por Radio y Televisión como era en un pasado, ya que ahora, esto solo es posible en el mismo Hipódromo y en Centros Hípicos, que hay bastante en el país. En síntesis, los “hípicos” pidieron que todo volviera a ser como antes… el problema es que nadie dice como era el “antes” del mundo de las carreras de caballos y yeguas en nuestro país.

Hagamos primero un viaje al origen real del Hipódromo que comenzó a construir Marcos Pérez Jiménez y que inauguró Betancourt. En un principio, el Hipódromo de la Rinconada era un espacio bastante interesante, que se creo no solo para el “deporte hípico” sino que buscaba un fin social. Así como el Estado se beneficiaba de la apuesta, también cumplía una labor de ayudar a sectores crecientes, por ejemplo, en el área educativa y de primer empleo. Muchos jóvenes de aquel entonces, cumplían con sus estudios, pero los fines de semana trabajaban como taquilleros en el INH.

Pero con el transitar del tiempo y el animalismo del puntofijismo, el INH se fue transformando en uno de los mayores tumores de la República. Progresivamente el Hipódromo fue transformado en un antro de corrupción, de clientelismo, de exclusión y sirvió para que una clase política se hiciera de forma dudosa de capitales exagerados. Tras el espectáculo de los equinos, se montó todo un aparato de lavado de dinero, de legitimación de fondos productos del delito y la instauración de una mafia que movió masas de dinero desproporcionadas, y un juego que debería ser rentable para la Nación, pasó a representar una maquina de tragar recursos públicos que no tenían justificación.

Las áreas deportivas que nacieron junto al INH y son su responsabilidad, fueron abandonadas de manera alarmante, ya que en su momento, era infraestructura para la alta competencia, pero cayeron en el abandono y aun hoy, recuperarlas requiere una inversión astronómica, porque es hacerlas de nuevo.

Dentro del INH, muchos de esos grandes señores del Hipismo, crearon parcelas de poder, ya que mantenían bancas paralelas dentro de la misma Rinconada, así como en diferentes barrios y localidades de la ciudad capital, de manera particular. Imagínense la cantidad de dinero que movían estas bancas ilegales o paralelas, que podían darse el lujo de pagar el doble de lo que había producido en premios un ejemplar en las taquillas autorizadas por el INH.

Además eran dueños de Centros Hípicos, de Remates y todo lo relacionado con la actividad, así como controlaban las transmisiones radiales y televisivas. Pueden imaginarse entonces de que tipo de gremio estamos hablando.

Eso mismo no sucedía con los trabajadores del INH, quienes siempre vivían reclamando por deudas, falta de beneficios laborales, condiciones de trabajo, etc., y siempre se generaba una paralización, con la consiguiente movilización de estas mafias, para que el Gobierno les siguiera financiando la mina del oro solo para ellos.

A nivel de la población en general, la existencia de esos Sres. del Hipismo, generó también una costumbre que puedo calificar como perversa. Ir a la Rinconada era una muestra de exclusión social, ya que existen tres tribunas, A-B-C, donde la tribuna A era para el individuo sin recursos económicos, que iba a hacer jugadas mínimas y llevaba un montón de carajitos a correr en la parte inferior, en áreas descuidadas. La tribuna C, era muy similar, pero según, era para personas que tenían capacidad media de “jugada”, es decir, que la apuesta no era el mínimo, sino unas cifras modestas pero que podían reportar un buen dividendo. Pero la tribuna central, la B, era el sitio destinado al poder económico del Hipismo, donde solo se podía entrar bien vestido y con disposición a jugar sumas fuertes de dinero. A diferencia de las otras tribunas, estas tenían personal que atendía a los jugadores, puertas de vidrio, escaleras mecánicas perfectas, buen audio, es decir, el trato era V.I.P. y se cocinaban todas las cantidades de dinero que se pudieran pensar, en acuerdos para que tal o cual animal ganara o perdiera.

Para muchos de los que iban a la tribuna A, el sueño de sus vidas era poder sentarse en la tribuna central, porque era cacheroso, y la única manera de lograrlo era apostar cuanto fuera posible, porque seguro les tocaría un cuadro con 6 o un animal que pagara el máximo premio. Es así como se podían observar personas que entraban un sábado de quincena con su sueldo integro y salían directos a pedir una cola a los transportistas, porque habían perdido todo en una sola carrera, pero al día siguiente regresaban con dinero que habían conseguido prestado, porque ellos al salir el sábado, veían como los Sres. del Hipismo, se montaban con unas grandes sonrisas en sus buenos carros, ya que eran exitosos.

Eso y muchas barbaridades más era el Hipismo Nacional. Eso es lo que los del “Movimiento Hípico con Burusas” quieren que vuelva, y el distinguidísimo Burusas está presto a devolvérselos, quitándose la careta y demostrando como respeta las misiones y que le miente a los pobres ilusos (que son bastante pocos) que creen que las dejará. Quizás, la tarjeta “Negra” también la incorporen a la forma de pagar el boleto de apuesta, ya que por lo visto, es para evitar la productividad de la nación y con la idea de mantener a un pueblo bajo la dependencia de unos políticos que aun no comprenden que su tiempo pasó y que solo les resta ser disecados y puestos en un museo junto a la sección de la era de los dinosaurios.

Post Nota

El retorno del Jedi


Al fin Lubrio terminó la tesis (La pasó con 20). Se incorpora por lo tanto al comando Bloguero Revolucionario. Burusistas, tiemblen.

2 comentarios:

El Burro dijo...

Voy a demandar al autor de este blog, por la foto insultante sobre nosotros los burros.

Gustavo J. Mata dijo...

Yo continúo en la línea del comentario anterior. El burro es un animal honorable, que ha contribuído mucho a la cultura de este país.

"La hora del burro," es la la hora justo despues del mediodia, en la que hasta los burros descansan. "El burrito y la tuna" es una leyenda wayu que nos muestra la lealtad y valentia de la que es capaz este noble animal. ¿Y que decir de la generosa dotacion erotica del burro?

Por favor, no compares al burro con un ejemplar de esa raza ponzoñosa que son los politicos :-)

Y mucho menos con Manuel Rosales, un hampon con flux.

Gustavo