martes, octubre 03, 2006

La Papo y su balsa de ilusiones

Patricia Poleo es una prófuga de la justicia venezolana. Luego de desgarrarse la boca diciendo que si “el régimen” tratara de encarcelarla en cualquier momento, ella rompería su pasaporte y se entregaría, pues daría la lucha como “presa política”.

Sucede y acontece que la popular “Papo”, fue citada por la justicia venezolana, pero no por haber expresado nada contra el gobierno, sino por su presunta participación en la autoría intelectual en la muerte del Fiscal Danilo Anderson, hecho abominable ocurrido a finales del 2004. La susodicha, evadió la justicia, que solo le pedía la presentación ante el tribunal que lleva el caso, para que le presentaran los cargos y comenzar con el proceso que determinaría su culpabilidad o su inocencia, estando en libertad.

Sin embargo, la hija del Perro Poleo, pasó a la “Clandestinidad”, y así también lo hicieron los otros imputados por el mismo delito. Luego, estos se entregarían y pasarían algunos días en unas cómodas celdas dentro de la Disip, teniendo trato especial, cosa que no comparto, pues soy de los que pidió que los metieran en la Máxima de Tocuyito.

Estos posteriormente y con recursos extraños que les brinda la Ley, pudieron salir de su confortable presidio mientras seguía el juicio. Mientras, la Papo seguía huyendo, hasta que apareció fuera del país, y de forma veloz por Perú. Su visita coincidía con la elección presidencial de ese país que se caracterizó por la mayor guerra sucia mediática jamás vista.

Ante la calificación de prófuga que tenía y la solicitud por parte de Venezuela en la INTERPOL, debió abandonar ese país para desaparecer nuevamente, hasta aparecer de lo más fresca en Miami, como que si ella estuviera allá haciendo turismo.

Al parecer Miami es como aquella ciudad dentro de las tribus del antiguo Israel, donde podían ir los leprosos o los criminales y no les pasaba nada. Pero lo grave de todo esto no es eso, porque no debe sorprendernos que en Miami se refugien todos los corruptos y lacras que se van de Latinoamérica, a disfrutar del dinero mal habido. Lo que sorprende es como narra su salida del país.

Según la Papo, ella es “la primera balsera venezolana” que llega a Miami. Claro, no crean que llegó a la Florida con una balsa improvisada, ni flotando sobre un caucho, o para ser más “fisnos”, en un botecito de remos. Patricia salió en un yate, con su minibar bien surtido y unas cuantas delicattesses en la neverita, mientras se tostaba al sol para que le quedaran las marquitas del traje de baño en la espalda, como le gustaba a su guardaespaldas (según se tiene grabado por ahí en Aporrea), pero con destino a Curazao, donde sin duda, debe haber pasado por algún casino.

Claro, La Papo debía darle emotividad al argumento, y es por ello que relata que su salida fue por los medios más paupérrimos, y que lo soportó gracias a que los delfines nadaron con ella, y estos animales, muy inteligentemente en su idioma, le dijeron que “continuara la lucha y no se rindiera, porque también en el mar, los delfines, los pulpos, los camarones, los pargos, las anguilas y los atunes estaban haciendo 350 para sacar al déspota que tenía sus bandas armadas de sardinas, cangrejos y caracoles, que son el lumpen marítimo, y que había montado una mampara con el Frente Revolucionario “No a la empanada de Cazón” que lo conforman los peces de esa especie”.

Ahora, la muy conocida en los “bajos fondos” e hilos, estará refugiada por la peor plaga existente en la faz terrestre, es decir, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN GUSANEROS. Maria Elvira Salazar, quien conduce un programa desde donde se ha llamado a matar al Presidente Chávez, ahora le da un espacio para que La Papo siga en lo de ella. Ya sabemos que la oposición autoexiliada en Miami, ha asumido su condición de gusanos.

Para que muchos hagan memoria, les dejo aquí un video viejo que conseguí entre mis archivos del 2004, donde en el programa La Hojilla (en su primera etapa) se leía un reportaje muy emotivo de Patricia hacia Hugo Chávez, que cualquiera creería que se lo escribió estando en un babydoll, en medio de la soledad de una noche lujuriosa. Al video le faltan como 10 segundos aproximadamente, pero la sustancia se mantiene ahí.

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