miércoles, septiembre 06, 2006

Que devuelva la campaña escuálida quien se la llevó

Aun recuerdo el proceso electoral de 1998, cuando todos los adecos, copeyanos y sus derivados se juntaron en una gran bola pestilente y surgió el famoso “Frijolito”, dado a que en ese entonces, Salas Römer era el abanderado de una clase política moribunda y desesperada. Con todos los matices que tuvo esa elección, vencimos y arrancó la revolución Bolivariana. Hay que admitir que fue una campaña emocionante de principio a fin. Nunca olvidaré aquella concentración en la avenida Bolívar, un 3 de diciembre, cuando el Comandante Chávez acompañado de Arias Cárdenas, llegó sobre una multitud que estaba allí, segura que no le arrebatarían nuevamente el triunfo.

El año 1999 fue el año de mayor actividad electoral que yo recuerde. Referéndum consultivo para saber si se quería referéndum, elección de constituyentistas y aprobación de la constitución. También fueron procesos electorales emocionantes y dinámicos, donde vencimos, aunque muchos de aquellos actores luego terminarían traicionando el proceso, pero el pueblo los ha castigado por canallas.

Luego en el año 2000, cuando se decidió ratificar los poderes públicos según el marco de la nueva constitución y convocar a elecciones generales, la intensidad de la campaña llegó a unos niveles nunca vistos, y ahí si eran tres candidatos nada más. Claudio Fermín, quien venia de haber renunciado a sus aspiraciones en 1999, formó esa especie de actor extraño dentro de una contienda donde la oposición se núcleo en torno a Francisco Arias Cárdenas, para confrontar a Chávez. Les dimos una redoblona, donde aun me llega la imagen del Comando Gallinero, con cara de fracaso, que estaba preanunciada desde el acto de cierre de campaña, donde Arias y Jesús Urdaneta Hernández, al subirse a una grúa para dirigirse al público, comenzaron a saborear la paliza revolucionaria.

Pasarían luego las elecciones municipales donde se insertó un referéndum consultivo para saber si el pueblo quería que la CTV fuera sometida a un proceso de elecciones abiertas y no por el dedo cogollocrático de AD. Obviamente esa fue la elección más floja de todo aquel movimiento inicial de la Revolución. Vencimos por una proporción porcentual tremenda, aunque en el 2001, bajo un proceso electoral donde aun nadie ha visto los libros y actas de votación, el delincuente de Carlos Ortega, se autoproclamaría Presidente de la CTV. Era parte del plan golpista. Pero admitamos que esa elección resultó emocionante.

El golpe y el paro sabotaje de 2002, representó un proceso electoral activo donde se impuso la voluntad del pueblo arrecho de Venezuela, frente a la pretensión entreguista y traicionera de una clase política absurda y anacrónica.

2003 no tuvo proceso de elecciones, más sin embargo, se signó por las recolecciones de firmas tanto por la oposición como por el Gobierno. Entre gallos y media noche, la oposición cometió tres intentos de fraude, al intentar de manera anárquica, convocar un referéndum contra Chávez sin que se cumplieran con los lapsos y disposiciones establecidas en la Constitución. Nosotros también activamos una recolección de firmas contra estos diputados en la AN, que curiosamente nunca se realizó pero que la oposición sigue jurando que Jorge Rodríguez solo defendía los intereses de la Revolución. Pero quien quiera que recuerde, no podrá negar la adrenalina que se generó en esa lucha de resistencia ante el ataque de la felonía.

Los Reparos de las firmas y el Referéndum, representaron, quizás, la movilización nacional más grande de la historia. Chávez, en un hecho magistral en cuanto a la actitud y fortaleza de un líder verdadero, demostró el músculo del proceso bolivariano y en una de las campañas más arrechas del país, aplastó a una oposición, que si bien participó a su máxima expresión, posterior a eso, se desarticularía y quedaría reducida a solo un terció cuando mucho, de los 4 millones que logró amasar la derecha. Por su parte, la revolución le metió 6 millones de votos en unas elecciones que duraron 24 horas y que a pesar de que se tuvo una ventaja de 2 millones de votantes, la derecha aun no reconoce y grita “¡FRAUDE!”, sin presentar la más mínima muestra de un hecho irregular. Eso demuestra que hay quienes viven del mojón. Florentino y el Diablo, como figuras ejemplarizantes de la confrontación existente, sirvieron para elevar el sentido de identificación nacional y patriótica. Recuerdo que alguien me comentó con tristeza que lo único malo de haber ganado el referéndum era que se había terminado la campaña por el NO. Por cierto, aun estoy esperando que Alberto Federico Ravell se ponga la boina roja como había prometido

Acto seguido, el país se pintó de rojo, en cuanto a Gobernadores y Alcaldes, cuando la Revolución ganó en un 70% de los cargos, dejando a la oposición solo con dos gobernaciones, y no porque aquellos fueran líderes y la derecha fuera sólida como para imponerse, sino que tanto la falta de una organización sensata (caso Zulia), como de una gestión que satisficiera al pueblo (Nueva Esparta), impidieron que todo el poder de las regiones estuviera del lado patriótico, y el Comandante Chávez lo reconocería. Esas elecciones también fueron emocionantes, porque se destronó a Enrique Mendoza (¿ese no era el supuesto candidato de la oposición?), y al hijo de Frijolito, el Pollo Salas Feo.

Un declive en la participación se hizo tangible tanto con las elecciones del poder Local, como con las relativas a la Asamblea Nacional, pero más que una perdida de apoyo a la revolución, se debió a una protesta silente de las bases, para que la dirigencia reflexionara sobre elementos como la necesidad de consulta y la implementación del poder desde abajo. Eso catapultaría para precisamente acercarse a las bases, la creación de los Consejos Comunales y el Parlamentarismo de Calle, cuando una oposición incapaz de asumir su minusvalía, se retiro del proceso legislativo y la AN se llenó de revolución, lo cual ha significado la aprobación ágil de los instrumentos legales que en esa instancia se han elaborado. Pero ambas campañas tuvieron su factor de importancia.

Luego de todo esto, llegamos a las elecciones actuales, donde tenemos por un lado, al candidato de la Revolución, el Presidente Chávez, con un 70% de apoyo, frente a 22 candidatos, donde destacan Manuel Rosales y Benjamín Rausseo por lo pitiyankee, pero pareciera que estos no han comprendido que una campaña electoral es despertar pasiones para que la gente se mueva. Cierto es que para pelear hacen falta al menos dos personas, pero aquí pareciera que Chávez se mantendrá haciendo lo que en boxeo se llama “Sombra”, pues al frente no tiene realmente a nadie.

Me preocupa que a la fecha, Rosales y Rausseo hayan sido tan nulos como propuesta, y donde vemos que el posicionamiento Chávez está listo para vencer a su único rival visible, que es la abstención, es decir, movilizar toda su fuerza popular, a fin que la abstención quede reducida a su mínimo posible. Eso es una tarea ardua que debemos acometer desde ya, porque escenarios como el que presenta la derecha, son realmente patéticos.

No se exactamente cual es el plan de la derecha, pero por lo visto es el matarnos de la ladilla (del fastidio para los que les suena chocante esta palabra), porque ha resultado el sujeto más inexpresivo de los últimos tiempos. Como dije, un proceso electoral busca de despertar pasiones, emociones y sentimientos, gracias al carisma y simpatía de los candidatos, pero Rosales no despierta nada, de vaina lo que despierta es lastima, ya que de verdad que da pena ajena verlo ahí, parado frente un micrófono, en similitud de condiciones que Adán el día de las madres. Para ejemplo sus últimas “movilizaciones”, donde ha pasado corriendo, sin detenerse mucho a conversar con la gente, y al final de su recorrido, NO HAY TARIMA, y no es porque sea estrictamente indispensable, sino que no hay discurso al final que oriente a los rebaños de escuálidos que a los pujos, van detrás de él, esperando una orientación sobre el que hacer. A mis 25 años, tengo la capacidad de recordar las más remotas cosas de mi infancia, y no se me olvida como en 1983, los adecos hicieron una Romería Blanca frente al edificio de una de mis tias y allí estaba el borracho de Lusinchi dando su discurso. Así lo hizo CAP, Caldera y cuanto candidato hubo, incluso Teodoro, en el 89, porque se supone que es mediante los discursos, que se hace comprender a la población cual es la propuesta.

Rausseo por su parte, se desconoce su agenda o que hace, pues los medios privados le sacaron la alfombra y poco a poco lo están obligando a sucumbir frente a La piro piro, pero honestamente el Conde al menos pareciera tener una mejor idea de hacia donde quiere ir.

Es por eso, que nuestros cañones deben apuntar a vencer el Imperialismo, que es el verdadero promotor de las corrientes antidemocráticas, que hoy en día solicitan la retirada de la oposición de las elecciones. El triunfo será nuestro, pero este debe ser fulminante para los enemigos de la patria. No se aceptan triunfalismo, sino la convicción de que nuestra presencia activa en todos los espacios será fundamental para que la soberanía y la libertad de Venezuela se mantenga y no la mancillen quienes pretenden dominarnos y devolvernos a la miseria. El Comandante Chávez, ha renunciado a todo por nosotros y por lo tanto, nosotros no podemos ser inertes, por lo cual el llamado es a la Unidad en la movilización y la vigilancia permanente del enemigo.

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